baduser
29-abr-2011, 11:15
Papá, ¿cuanto ganas por hora?
-Papá, ¿cuanto ganas por hora? - con voz tímida y ojos de admiración, un pequeño recibía así a su padre al termino de su trabajo.
El padre dirigió un gesto severo al niño y repuso:
- Mira hijo, esos informes ni tu madre los conoce. No molestes que estoy cansado.
- Pero papá- insistia - dime por favor, ¿cuanto ganas por hora? - La reacción del padre fue menos severa. Solo contestó: 200 pesos la hora.
- Papá, ¿me podrías prestar 100 pesos? - preguntó el pequeño.
El padre, lleno de cólera y tratando con brusquedad al niño, dijo:
- Así que esa era la razón de saber lo que gano. Vete a dormir y no me molestes, muchacho aprovechado.
Había caído la noche. El padre meditó sobre lo sucedido y se sintió culpable. Tal vez su hijo quería comprar algo. Para descargar su conciencia dolida, se asomó al cuarto de su hijo. Con voz baja preguntó al pequeño:
- ¿Duermes, hijo?
- Dime papá- respondió entre sueños.
- Aquí tienes el dinero que me pediste - respondió el padre.
- Gracias, papá- contesto el pequeño. Y metiendo su mano bajo la almohada,
sacó unos billetes.
- ¡Ahora ya completé, papá! ¡Ya complete! Tengo 200 pesos. ¿Podrías venderme una hora de tu tiempo?
:triste::triste::triste:
-Papá, ¿cuanto ganas por hora? - con voz tímida y ojos de admiración, un pequeño recibía así a su padre al termino de su trabajo.
El padre dirigió un gesto severo al niño y repuso:
- Mira hijo, esos informes ni tu madre los conoce. No molestes que estoy cansado.
- Pero papá- insistia - dime por favor, ¿cuanto ganas por hora? - La reacción del padre fue menos severa. Solo contestó: 200 pesos la hora.
- Papá, ¿me podrías prestar 100 pesos? - preguntó el pequeño.
El padre, lleno de cólera y tratando con brusquedad al niño, dijo:
- Así que esa era la razón de saber lo que gano. Vete a dormir y no me molestes, muchacho aprovechado.
Había caído la noche. El padre meditó sobre lo sucedido y se sintió culpable. Tal vez su hijo quería comprar algo. Para descargar su conciencia dolida, se asomó al cuarto de su hijo. Con voz baja preguntó al pequeño:
- ¿Duermes, hijo?
- Dime papá- respondió entre sueños.
- Aquí tienes el dinero que me pediste - respondió el padre.
- Gracias, papá- contesto el pequeño. Y metiendo su mano bajo la almohada,
sacó unos billetes.
- ¡Ahora ya completé, papá! ¡Ya complete! Tengo 200 pesos. ¿Podrías venderme una hora de tu tiempo?
:triste::triste::triste: